lunes, 26 de abril de 2010

Embriágame

Parecía ser fría y distante, su propia manera de concebir la realidad le condicionaba a ser algo oscura, siniestra, con luces parpadeantes de haces naturales, sumida en un silencio casi súbito. Y aunque parezca extraño, al contrario que a muchas de esas carcasas vacías por el mero hecho del desconocimiento, a mí me aportaba energía, se apoderaba de todas mis partículas y les confería un toque especial. Me hacía sentir cómodo y en armonía con lo que me rodeaba en cualquier instante mientras estuviera bajo su influencia. No era participe de la necesidad de que me aportara lo que buscaba en cada momento, pero lo llevaba a cabo sin ningún esfuerzo, y me obligaba a decidir ante un puente de una sola dirección para siempre acabar donde ella quería.

Su magia era inherente a su esencia, fuera del alcance de los entes que la ignoraban, que la menospreciaban por ser tan distinta, por ser la otra cara. Pero yo necesito embriagarme con esa magia, necesito cobijarme bajo su silencio, y sonreir ante su presencia. Nunca fue normal, pues en ella se daban todo tipo de situaciones fuera del parámetro de la normalidad o puede que por el simple hecho de que estas situaciones se dieran en ella, ya dejara su condición de ser distinta y pasará a formar parte de una nueva normalidad, posiblemente la más normal de todas y, aunque parezca una contradicción, para mí siempre seguirá siendo distinta, pues yo la siento así.

A veces no podía dejar de enfocar mis pupilas hacia su moteada mirada, y algunas otras, la buscaba con locura, la requería para evadirme de mi presencia aquí y perderme en ella, pues siempre que podía, estaba para mí.

Y ahora, se vuelve compleja, me acongoja, me hace sentir espeso, no ella sino la otra, y yo voy divagando entre una y otra, sobreviviendo entre astros, que pueden parecer semejantes, pero que en el fondo de la más notoria realidad, solo se parecen en su existencia, tan eclipsante para la mente vigilia que te transporta a una realidad aislante, aportando nuevos retos que la alimentan, pues su necesidad de ello debe ser saciada.

En ella los caminos se entrelazan y encauzan hacia nuevas estepas áridas, que a su paso deja brotes de prosperidad agasajante, y transmuta la inexistencia de dicho paisaje en un nuevo mundo a descubrir, fuera del alcance del que se deja llevar por el miedo o las observaciones estereotipadas.

Pero, aunque este pero pueda marcar el final de una más de mis vacilaciones, no se debe concebir tal cosa, sino más bien el regreso a ella, a nuestra protagonista, en la que siempre escribiré y me sentiré apoderado de un armonía especial, la que me confiere cada día… 

me voy contigo, querida noche.

jueves, 8 de abril de 2010

Encuentro onírico

Y allí estaba ella, de pie, apoyada en el lavabo frente al perplejo e inerte cristal, delineándose los límites oculares, a la par que luchaba contra la nublada visión que obtenía a causa de la condensación de los fluidos ambientales. Primero el izquierdo, después el derecho. Poco a poco señalizaba el sendero hacia su profunda e intrínseca visión. Tiñó de su más preciada pasión los labios, y pensaba en su hermosa cabellera, parecía que estaba en blanco, pero ella sabía exactamente lo que quería, agarró por el mango el ardiente utensilio que daría el diseño exterior que ella buscaba para sus largas y mordidas fibras, y se dispuso a atraparlas poco a poco. “Estoy pálida”, pensaba la pobre ingenua mientras repartía los tenues pigmentos. Ahora, la elección del surtido textil le aguardaba, y ella no lo hizo esperar. Era elegante, sensual y sedoso. Solo quedaba una cosa más por hacer, acoger su posición horizontal preferida, pues mañana sería otro día.
Parpadeó un instante, y un flash lo colocó dentro de su campo de visión. Él tan perfecto como siempre, no cabía duda de su exactitud, parecía que se tratase de una creación por encima de lo divino, por encima de lo real. Se cruzaron ambas miradas como atraídos mutuamente y forzosamente por una extraña gravedad tan poderosa en un astro, como en el otro, y en medio de la nada, un hilo de tejido incandescente las ataba y entrelazaba, entrando por una pupila y saliendo por otra. Parecía escueta la distancia entre ambos, pero a medida que se acercaban, el espacio existente permanecía inmutable. De pronto él desapareció.
Se dispuso a coger el tren de cercanías para dirigirse a cumplir su responsabilidad como ente dentro de la sociedad, encarcelada se sentía ella, pero no podía hacer nada más para sobrevivir. De nuevo ante sus ojos, aquel ser de otro universo, muy diferente al nuestro, que se acercaba sigilosamente a ritmo de la música que ella desprendía. Cuando hubo estado cerca de darle la mano, el latido de su corazón estalló en un armonioso eco, que chocaba contra todas las paredes de su entorno y volvía embistiendo contra la incertidumbre de su condición de desconocido. Apenas rozo una micra de la piel de su tersa y brava palma con la de ella, cuando su figura volvió a desvanecerse, mientras las gotas de la lluvia caían guiadas por otro tipo de gravedad, cristal abajo. El rostro femenino que reflejaba el cristal parecía sombrío, más oscuro de lo normal en un día como aquel, donde las uniformes nubes cubrían como un escudo toda su cima, pues no conseguía comprender el extraño suceso que acababa de acontecer.
Aquella noche, la chica recibió una llamada que no puedo rechazar, una cita, y volvió a embutir su cuerpo con sus mejores galas, capaces de ser descritas por los adjetivos más endiabladamente bellos. Se encontraba en el infierno, no había música alguna, tan sólo el vociferio de grandes masas de jóvenes embriagados por su propia situación. Ella decidió tomar partida y convertirse en un pequeño grito más dentro de aquella asquerosa colmena, pues el zumbido era devastadoramente molesto para el que pasara por allí. Pidió que le sirvieran su dosis personal, y la recibió de buen grado, pero al ver que su cita se retrasaba no tuvo más remedio que necesitar otra más, y otra, y otra, y de pronto, se encontró en la necesidad vital de escapar de aquel antro infernal. Tomar el aire no era suficiente, tuvo que escapar intentando evadir todo lo que le impedía llegar a la salida, una vez allí, solo tuvo que empujar. El viento corría osado aquella fría noche e hizo que su pelo temblara intimidado por su silbido. Se sentía cansada, sus piernas se tambaleaban y se dejo caer en el portal de una antigua casa, en apariencia, abandonada.
De pronto, sus cuerpos se encontraban desnudos, se les veía con furia, pero a la vez con ternura, con una extrema lujuria, pero reservados. Sus cuerpos se fusionaron creando el más bello de los astros, fraguado en la más profunda pasión, golpe a golpe de caricias, de besos con locura, de respiración extasiada, de fluidos que salían por doquier y todo ello, producto del esfuerzo de la creación de un nuevo universo, el más perfecto de todos.
El sol entraba por la ventana, era un nuevo día, el nuevo día del resto de sus vidas en aquel universo tan armonioso que habían creado, pero él ya no estaba, pues su tiempo con ella se había agotado. Ella lo continuó buscando cada noche, cada viaje en el tren de cercanías, en cada reflejo de cualquier superficie, cada vez que se embriagaba desmesuradamente hasta perder el conocimiento; pero él nunca volvió, pues fue atrapado en los albores de la creación.

sábado, 3 de abril de 2010

Colapso edición completa

      Colapso, siempre tuve la sensación de que las propias sensaciones venían una a una, que hacían cola para que cada una de ellas tuviera su turno, pero ahora se han agolpado, no se ordenan, se vuelven caóticas, irascibles, indómitas; realmente el orden no es algo que esté muy propenso a desear en estos momentos, pues mi arbitraria acción ante éste hará troncar la realidad de varias formas tan distintas, tan lejanas las unas de las otras, que no confluirán en ningún punto. Sólo pienso en dejarlas escapar, que ellas busquen su armonía, que se fusionen, que experimenten, que asciendan y desciendan en el espacio de mi conciencia, y que una vez hayan prendido fuego a la mecha de la coherencia, se dejen sentir tan intensas que el mundo desaparezca.
      Una de ellas, piensa en un desplazamiento que no es tal, sino otra percepción muy distinta a la primera que de ella se pudiera hallar; está deja ver haces de nostalgia, de magia, de eternidad, de aprensión, de perpetuidad, de sana demencia… sueños, esperanzas, reencuentros, casualidades, todas ellas atadas a algo que para nosotros no existe, nos quedamos congelados, nos quedamos dentro de un lapsus, para jamás escapar de él, no es futuro, sino presente lo que nos hace sentir esto, y en ello se basará esta sensación, en un presente marcado por un acumulo de sensaciones, por la inmutabilidad de varias mentes, anexadas una vez y nunca devueltas a su rumbo, anexadas casi… por la propia magia, por la propia gravedad.
     A veces pienso que a medida que desarrollo todo un acumulo de pensamientos, no paro de desviar mi atención de los puntos más fuertes de mi entendimiento y los dejo sucumbir ante la estética, pero éste no será uno más de ellos, o quizás si… mi mente me traiciona, no puedo confiar en ella, eso me lo demostró con el tiempo, por eso aunque escriba esto para asegurar que estoy a salvo de ella, ni mucho menos lo estoy, pues me sigue muy de cerca, me acecha, me… controla…
    Otra de ellas, es simple, pero compleja; abstracta, no tanto como la anterior; difícil de describir, difícil de saber si es posible recordar cuando se tiene la percepción tan espesa por la niebla que uno mismo crea o recoge, pero sin embargo, la sensación sigue estando ahí, te atrapa, se apodera de tu cuerpo, no puedes evitar que tu respiración se acelere, no puedes esquivar el instinto, todo ello por culpa suya, por culpa tuya, por un contacto sincero, efímero a mis ojos, pues si por mi fuera sería eterno y cualquier cantidad de tiempo… por debajo del cual me parece tan corto que no cabría ubicarlo ni en un solo segundo de realidad, y es entonces cuando se apodera una intensa pasión muy superior a todo lo que jamás he podido controlar, saborear, experimentar, no llega a levantar la vista hasta donde haya podido llegar, pero sin embargo me asusta sentir que es capaz de verlo todo tan por encima de lo que existe, que no llego a comprender hasta que punto llegará esta sensación, hasta que punto acabaré sumido en una infinita pasión superior a la que la razón de cualquier persona haya conseguido nunca alcanzar. 
 
      Mientras tanto, yo seguiré buscando un sendero por el que discurrir acorde a algo que siempre ha estado ahí, acorde a ti.

viernes, 2 de abril de 2010

Piloto

No es que haga esto por alguna razón coherente, simplemente es necesario exportar las reflexiones fuera de nuestras fronteras, intentar compartir lo que nos hace pensar en los miles de detalles que conforman nuestra realidad, y quizás encontrar algo de paz, algo de armonía entre nuestra mente y nuestro coportamiento. Le doy demasiadas vueltas a todo y por eso creo tener la necesidad de dejar libre todo lo que a partir de ahora formará parte de este blog.

Espero que todos los que pasen por aquí y decidan pararse a leer mis líneas, no tengan reparos en opinar cualquier cosa, pues eso nos enriquece.