Como siempre, desde el desconocimiento sobre la utilidad de esto, empiezo a escribir todo lo que me hace estar como sea que me encuentre en este momento. No parar de ver como sube la temperatura de mi cuerpo a cada palabra que entra por mi oído o por mi vista. Tener ganas de evadirme y no ser capaz de conseguirlo en ningún momento. No saber huir, aunque se sepa. No poder escapar aunque se pueda. Dejar que la mente se retuerza sabiendo que la situación tiene solución y no tener el valor de sujetarla para implantarla definitivamente. Sentimientos de estar en mitad de la nada, rodeado de un horizonte que no promete nada y de caminos que sabes que no merece la pena recorrer. Sentarse a esperar algo que sabes que no va a llegar sin estar de pie. Tener ideas que no van a ningún lado y expresar intenciones que no son más que sustancias vacías. En definitiva, hay días que no existen, éste es uno.