sábado, 3 de abril de 2010

Colapso edición completa

      Colapso, siempre tuve la sensación de que las propias sensaciones venían una a una, que hacían cola para que cada una de ellas tuviera su turno, pero ahora se han agolpado, no se ordenan, se vuelven caóticas, irascibles, indómitas; realmente el orden no es algo que esté muy propenso a desear en estos momentos, pues mi arbitraria acción ante éste hará troncar la realidad de varias formas tan distintas, tan lejanas las unas de las otras, que no confluirán en ningún punto. Sólo pienso en dejarlas escapar, que ellas busquen su armonía, que se fusionen, que experimenten, que asciendan y desciendan en el espacio de mi conciencia, y que una vez hayan prendido fuego a la mecha de la coherencia, se dejen sentir tan intensas que el mundo desaparezca.
      Una de ellas, piensa en un desplazamiento que no es tal, sino otra percepción muy distinta a la primera que de ella se pudiera hallar; está deja ver haces de nostalgia, de magia, de eternidad, de aprensión, de perpetuidad, de sana demencia… sueños, esperanzas, reencuentros, casualidades, todas ellas atadas a algo que para nosotros no existe, nos quedamos congelados, nos quedamos dentro de un lapsus, para jamás escapar de él, no es futuro, sino presente lo que nos hace sentir esto, y en ello se basará esta sensación, en un presente marcado por un acumulo de sensaciones, por la inmutabilidad de varias mentes, anexadas una vez y nunca devueltas a su rumbo, anexadas casi… por la propia magia, por la propia gravedad.
     A veces pienso que a medida que desarrollo todo un acumulo de pensamientos, no paro de desviar mi atención de los puntos más fuertes de mi entendimiento y los dejo sucumbir ante la estética, pero éste no será uno más de ellos, o quizás si… mi mente me traiciona, no puedo confiar en ella, eso me lo demostró con el tiempo, por eso aunque escriba esto para asegurar que estoy a salvo de ella, ni mucho menos lo estoy, pues me sigue muy de cerca, me acecha, me… controla…
    Otra de ellas, es simple, pero compleja; abstracta, no tanto como la anterior; difícil de describir, difícil de saber si es posible recordar cuando se tiene la percepción tan espesa por la niebla que uno mismo crea o recoge, pero sin embargo, la sensación sigue estando ahí, te atrapa, se apodera de tu cuerpo, no puedes evitar que tu respiración se acelere, no puedes esquivar el instinto, todo ello por culpa suya, por culpa tuya, por un contacto sincero, efímero a mis ojos, pues si por mi fuera sería eterno y cualquier cantidad de tiempo… por debajo del cual me parece tan corto que no cabría ubicarlo ni en un solo segundo de realidad, y es entonces cuando se apodera una intensa pasión muy superior a todo lo que jamás he podido controlar, saborear, experimentar, no llega a levantar la vista hasta donde haya podido llegar, pero sin embargo me asusta sentir que es capaz de verlo todo tan por encima de lo que existe, que no llego a comprender hasta que punto llegará esta sensación, hasta que punto acabaré sumido en una infinita pasión superior a la que la razón de cualquier persona haya conseguido nunca alcanzar. 
 
      Mientras tanto, yo seguiré buscando un sendero por el que discurrir acorde a algo que siempre ha estado ahí, acorde a ti.

1 comentario:

  1. Nos aferramos al pasado, a los imposibles, a lo que nunca podremos alcanzar, a los momentos que nunca más volverán, a imágenes que creamos, a veces incluso de personas que ya conocemos e intentamos inventar a nuestro gusto, idealizando todo. Cuesta trabajo vivir el presente cuando todo ese cúmulo de sensaciones y recuerdos se agolpan de una vez en tu cabeza. Hay momentos en los que hay que intentar dejar de tensar esa cuerda, intentar no romper el hilo que te une a la cordura...

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