Parecía ser fría y distante, su propia manera de concebir la realidad le condicionaba a ser algo oscura, siniestra, con luces parpadeantes de haces naturales, sumida en un silencio casi súbito. Y aunque parezca extraño, al contrario que a muchas de esas carcasas vacías por el mero hecho del desconocimiento, a mí me aportaba energía, se apoderaba de todas mis partículas y les confería un toque especial. Me hacía sentir cómodo y en armonía con lo que me rodeaba en cualquier instante mientras estuviera bajo su influencia. No era participe de la necesidad de que me aportara lo que buscaba en cada momento, pero lo llevaba a cabo sin ningún esfuerzo, y me obligaba a decidir ante un puente de una sola dirección para siempre acabar donde ella quería.
Su magia era inherente a su esencia, fuera del alcance de los entes que la ignoraban, que la menospreciaban por ser tan distinta, por ser la otra cara. Pero yo necesito embriagarme con esa magia, necesito cobijarme bajo su silencio, y sonreir ante su presencia. Nunca fue normal, pues en ella se daban todo tipo de situaciones fuera del parámetro de la normalidad o puede que por el simple hecho de que estas situaciones se dieran en ella, ya dejara su condición de ser distinta y pasará a formar parte de una nueva normalidad, posiblemente la más normal de todas y, aunque parezca una contradicción, para mí siempre seguirá siendo distinta, pues yo la siento así.
A veces no podía dejar de enfocar mis pupilas hacia su moteada mirada, y algunas otras, la buscaba con locura, la requería para evadirme de mi presencia aquí y perderme en ella, pues siempre que podía, estaba para mí.
Y ahora, se vuelve compleja, me acongoja, me hace sentir espeso, no ella sino la otra, y yo voy divagando entre una y otra, sobreviviendo entre astros, que pueden parecer semejantes, pero que en el fondo de la más notoria realidad, solo se parecen en su existencia, tan eclipsante para la mente vigilia que te transporta a una realidad aislante, aportando nuevos retos que la alimentan, pues su necesidad de ello debe ser saciada.
En ella los caminos se entrelazan y encauzan hacia nuevas estepas áridas, que a su paso deja brotes de prosperidad agasajante, y transmuta la inexistencia de dicho paisaje en un nuevo mundo a descubrir, fuera del alcance del que se deja llevar por el miedo o las observaciones estereotipadas.
Pero, aunque este pero pueda marcar el final de una más de mis vacilaciones, no se debe concebir tal cosa, sino más bien el regreso a ella, a nuestra protagonista, en la que siempre escribiré y me sentiré apoderado de un armonía especial, la que me confiere cada día…
me voy contigo, querida noche.
Me gusta tambíen, al igual que los anteriores. Nada más que decir. Este blog tiene la aprobación de un amigo jajaja. Espero sequir leyendo entradas.
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