La bruma que cae de las cumbres heladas
condensa mi mente en mil batallas
todas ellas llenas de tristeza y amargura
entre las penas del ayer de la cordura.
Me revienta la impotencia
de la madrugada silenciosa,
caminando quieto en la impaciencia
mientras la belleza se queda sola.
Y mis sueños embobados
ahora se salen de mis manos...
El celeste que despierta,
mis sentimientos del letargo,
hacen renacer la dualidad de él,
y ahora no hay bienestar,
el bienestar se quedo atras...
y ahora solo queda malestar
de la ausencia de algo más...
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