Entraron ambos al café, uno sentóse a la izquierda, otro a la derecha.
Un par de tazas de café, mitad desparpajo, mitad entresijo.
Miradas cruzadas, una en búsqueda, otra encontrada.
Manos entrelazadas, mostróse una inquieta, otra sosegada.
Dos mundos, ambos, citados en aquel lugar.
Un par de tazas de café, mitad desparpajo, mitad entresijo.
Miradas cruzadas, una en búsqueda, otra encontrada.
Manos entrelazadas, mostróse una inquieta, otra sosegada.
Dos mundos, ambos, citados en aquel lugar.
-Podría pensar que es mi pensamiento el único que juega en este tablero, si no fuera porque te he visto mover ficha.
-Todos movemos nuestras fichas, unos antes, otros después.
-Pero, ¿qué dirías si el tablero se convirtiera en algo más intrincado?
-¿y si realmente el tablero no es como tu lo percibes y ya fuera de tal complejidad? ¿y si no existiera dicho sustrato? ¿y si todo el juego fue una ilusión? No, no hay por qué dejarlo todo en manos de la incertidumbre.
-Lo sé, pero es un juego embriagador, en el que a veces desapareces y otras brillas con una fogosa luminiscencia. Te empapas de él, se entrelaza entre los tejidos de tu mente, y empieza a tener autoridad sobre tu consciencia, y en ese momento, empiezas a necesitar tu dosis.
-Sabes como yo, que comenzamos esta partida hace algún tiempo; que lo que tu llamas dosis, solo son más instantes que ansías; que nuestros movimientos nos alejan del desenlace; que todo lo que continúe diciéndote, se convertirá en una parte más de ese tercera realidad que componemos;y que por muy enrevesado que te pueda parecer todo, aquí, no lo es.
-Sin embargo, por más que me estudio el mapa, el camino siempre es diferente.
-No te preocupes por eso, yo siempre lo sabré y mis indicaciones te guiarán, y podrás ir dejando marcas, para que cuando te encuentres vagando por las insondables sendas, te sea más sencillo hallarla.
-Mientras me encuentre a tu derecha, siempre me imbuiré en ella.
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