viernes, 13 de enero de 2017

Desconexión-Reconexión

La nostalgia es el sentimiento profundo que inunda tu ser como un recipiente. 
Un sentimiento diferente nace de la desconexión entre una vida pasada y una presente, dónde ni personas; ni estímulos; ni anécdotas; ni actividades; ni lenguaje; existen en tu vida presente, siendo imposible, pasado un tiempo, ni siquiera recordar qué se sentía, que existieron lazos con el entorno, 
lugares con significado adquirido, favoritos, raíces de donde brota la confianza, posibilidades de revivir situaciones, de despertar pensamientos que una vez cayeron dormidos... Un salto, una fisura, un choque dimensional, una completa ruptura entre un tiempo y otro, sin exister una trayectoria que los una, ni camino que recorrer para reencontrarlo. Ideas emanan, no sabes como volver, si existe una incoherencia entre el recuerdo y lo real, si el tiempo borró el espacio que una vez abarcaste, si todavia te encuentras entre la niebla... 
Existe un instante que va llegando furtivo y dichoso, que surge en tu mente y se abre paso fuera de ella, que acaba abarcando tu realidad actual y te sorprende con su veracidad, es ese instante cuando desempolvas recuerdos cerca del olvido, es ese instante en el que una vez fuiste tú y,
ahora,
 eres tú.

domingo, 1 de enero de 2017

17

Se escuchaba de fondo a Lisa Germano aquel día, yo pensé que no sería adecuado, supongo que debido a mis inseguridades, pero al mismo tiempo lo sentí tan armonioso. No pude evitar dejar que fuera una más de esas melodías que atraparon recuerdos. Como bien sabes, el problema de que la música te acompañe en todo momento es que dejas tus vivencias impregnadas en ella. Mucha música presenció bellos momentos, solo los bellos momentos quedaron impregnados en la música, no sabría si pensar que los momentos fueron bellos por la música o por ti, o quizás porque tu presencia es pura música y en ella, en ti, todo lo bello quedó atrapado.
Todavía suena Lisa Germano... de fondo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Soplo



Un suave soplo de viento tornó el rumbo de las hojas otoñales al caer mecidas cuan cuna vacía, parecía que sería imposible, pero cada instante que pasaba allí, todo cambiaba, y tendía a mostrar un sendero, como si alguien estuviera apartando los  arbustos que lo ocultaban, como si sus fuerzas desaparecieran. Él sabía que no había nada que hacer, todo estaba perdido. Solo era capaz de seguir el camino al que estaba siendo llevado. Se acercó sigilosamente, intentando dar un rodeo, pero cuando pensaba haberlo conseguido, bajó la defensa y, entonces, sucumbió. En su cabeza había una voz que le decía - Sabes que tú no eres el que decide este instante, ni el que decide el futuro, no es de tu competencia-, otra voz omnisciente aparecía como narrador insurrecto añadiendo su pincelada al cuadro que se estaba gestando - Jamás te brindaré la oportunidad que buscas, tu momento se ha perdido entre miles de historias y, entre tantas, sólo el azar puede acceder a ella-. Él, frustrado por tener que aguantar ese diálogo constante entre sí mismo y el destino, o entre sí mismo y sí mismo, intentaba evitar la culpabilidad, atribuirla carecería de sentido. Limitándose entonces a vagar en su consciencia buscando el porqué a tantos escondites en su laberinto, y pensó que se trataba de la danza natural del cosmos.
-Sabes que es un error. Lo sé.
-Sabes que no es un error. También lo sé, ¿qué te hace pensar que no?
-Me da igual que penséis una cosa u otra, pues si el sentido de seguir el deseo de las entrañas te lleva en una dirección u otra, ¿no es suficiente con tomar una ellas?
-Para ti es muy fácil, tú no eres el que elige, sino el que conduce- respondieron ambos.

domingo, 24 de febrero de 2013

Blues



         No es algo simple unir dos cosas para formar una, no se forma una en ningún caso si la simpleza del pensamiento no muere. No puede ser un todo algo inconexo a pesar de la cercanía. Para que vagabundear por tus calles buscando la puerta que esté abierta cuando la obviedad es la única puerta abierta y, en ella, todas están cerradas. Lanzar bombas hacia lo desconocido presuponiendo la existencia de muros que derribar y ver cómo tras desvanecerse el polvo, siguen erigidos los mismos bloques de piedra maciza, y en tu mente nace la duda: ¿existe un material indestructible?. Es entonces cuando lo entiendes, ya has visto ese material antes, era el mismo material que te mantenía a salvo en los laberintos ajenos, que ahora se sitúa ante ti introduciéndote el ansía por derribarlo, por saber cuan a salvo estás tú realmente…

sábado, 29 de diciembre de 2012

Nada

          Fluye entre sus surcos el jugo de la esencia que queda seca, exprimida por la fuerza y crueldad del tiempo, convertida en una pasa que ha quedado despojada de todo su sabor. Manos recorren su figura buscando el tacto que desprenda la chispa en un cuerpo marchito, agrietado por la falta de vida hasta romper el sustrato que lo mantiene a flote y cubierto por la naturaleza de la nada como una capa que se desliza hasta el vacio único, y en él, te presenta la vida en toda su desnudez, tan cruda, tan sucia, tan ácida que corroe todo tu interior haciendo que pierda toda la estructura que construiste con la dedicación del resto de ella.  Una caída constante hacia el juego óptico de un prisma innato que se ríe de ti.



Ese es el sentido de la vida, su vacio, su propio sinsentido...

 y el lienzo que deja libre al descubrirlo.


jueves, 8 de marzo de 2012

Una de verso

Cae la hoja azarosa
llena de recuerdos va,
baila en las cunas del viento
dejándolos atrás.
Sonidos salvan la caida
del silencio penitente,
esclava ahora de ellos
pues dictada ya está
la sentencia mortal.
Luz ciega las estrías ya
en el declive estacional,
poca memoria dejan
pues tan solo es un año más.

miércoles, 22 de junio de 2011

A


Como siempre, desde el desconocimiento sobre la utilidad de esto, empiezo a escribir todo lo que me hace estar como sea que me encuentre en este momento. No parar de ver como sube la temperatura de mi cuerpo a cada palabra que entra por mi oído o por mi vista. Tener ganas de evadirme y no ser capaz de conseguirlo en ningún momento. No saber huir, aunque se sepa. No poder escapar aunque se pueda. Dejar que la mente se retuerza sabiendo que la situación tiene solución y no tener el valor de sujetarla para implantarla definitivamente. Sentimientos de estar en mitad de la nada, rodeado de un horizonte que no promete nada y de caminos que sabes que no merece la pena recorrer. Sentarse a esperar algo que sabes que no va a llegar sin estar de pie. Tener ideas que no van a ningún lado y expresar intenciones que no son más que sustancias vacías. En definitiva, hay días que no existen, éste es uno.