No es
algo simple unir dos cosas para formar una, no se forma una en ningún caso si
la simpleza del pensamiento no muere. No puede ser un todo algo inconexo a
pesar de la cercanía. Para que vagabundear por tus calles buscando la puerta
que esté abierta cuando la obviedad es la única puerta abierta y, en ella,
todas están cerradas. Lanzar bombas hacia lo desconocido presuponiendo la
existencia de muros que derribar y ver cómo tras desvanecerse el polvo, siguen erigidos
los mismos bloques de piedra maciza, y en tu mente nace la duda: ¿existe un material indestructible?. Es entonces cuando lo entiendes, ya
has visto ese material antes, era el mismo material que te mantenía a salvo en
los laberintos ajenos, que ahora se sitúa ante ti introduciéndote el ansía por
derribarlo, por saber cuan a salvo estás tú realmente…
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