viernes, 27 de agosto de 2010

Crítica

Esta entrada puede desligarse completamente del resto...
Anoche no pude evitar sentirme avergonzado de LA SOCIEDAD
(suciedad? que palabra fue antes y de dónde saldría cada una?) en la que vivo, ver como todo está lleno de vicio, drogas y más y más vicio, putas, putos, grupos de personas violentas que destrozan todo lo que encuentran, que no se paran a pensar en nada, salvo en saciar su sed de salvajismo.
Un hombre de 55 años tiene un kiosko de prensa en plena calle central de Madrid, se levanta todos los días a las 4:00 para abrir su negocio, y que sorpresa lo suya, la que desea no tener que tener cada mañana, cuando un grupo de personas drogadas le intentan robar, se mofan e incluso intentan maltratar, ¿y que ganan esas personas con eso? ¿ver a un hombre frustrado o impotente? No lo sé, pero estoy muy cansado de ver como la sociedad está llena de escoria.
Vicio por todas partes, locales donde se hacen orgías, personas que no saben llenar su vida con algo más interesante y se dedican a probar todas las formas posibles de follar con tres o cuatro a la vez, de ser follado, de degenerarse... y existe desde que el mundo es mundo, en toda la historia, en todas las sociedades, siempre ha existido y existirá el vicio, las drogas, la violencia infundamentada, porque el ser humano, puede ser bello, pero también puede ser sumamente asqueroso. ¿Dónde están las personas normales? ¿Ya no existen? ¿Se degeneran también con la edad? No no, yo sé que todavía existen, pero no puedo evitar avergonzarme al ver que la realidad está tan distorsionada... creo que falta algo de inocencia... ¿faltan valores? Bueno los valores a día de hoy son bastante subjetivos, pero si que falta cerebro y ver que hay cosas realmente enriquecedoras que se pierden con el vicio, pero allá aquel que quiera seguir esa filosofía cuando se encuentre perdido, que es siempre la escusa para aquellos que saben que lo que hacen es lamentable.
Siento odio tan sólo de ver esto, que para quién no le guste lo que pienso... ES UNA LACRA, y muchos pensaréis "pero eso es normal, es el instinto, la parte animal, el ello" y no es, sino la razón, lo que nos diferencia de lo salvaje?, lo que nos hace controlar todos esos instintos?, lo que nos hace ser personas? Es que me siento engañado en esta sociedad, ya no sabes si aquella persona que te saluda por las mañanas cuando vas a comprar el pan, es una persona normal o es una persona más que forma parte de esa gran ruleta de depravación.
Desde siempre he vivido viendo esto, pero ahora no voy a poder evitar que cada vez que salga por las noches, y me encuentre en algún lugar de reunión, observar las danzas de la sociedad en esa espiral, y que me den náuseas, pues es REPUGNANTE.
Hoy me siento pesimista ante el mundo, y desde ahora decido desligarme de esa porción de sociedad tan amplia LLENA DE MIERDA.

domingo, 22 de agosto de 2010

Catalizador

Vas caminando al anochecer y ves como las farolas van encendiéndose poco a poco, como unos jóvenes sentados en el escalón de cualquier portal se tornan en rios de carcajadas y gritos al embriagarse; como un viento frío acaricia los cielos y de ellos se precipitan las gotas condensadas; como los semáforos dan permiso a los múltiples cacharros rodantes para que sigan su trayectoria; como tus oidos se inundan de música tras la chispa de una pequeña pila; y como todo lo que te rodea cambia constantemente, ya sea su posición, sus características, nada está a salvo de su influencia.

Tu situación cambia, te desplazas, no tienes ningún rumbo fijo, has salido a dejar que tus pasos te lleven pero ellos están llevados por tu mente. Tu mente, supuestamente, azarosa los guía, pero ella no sabe que está confusa. Aquella avenida te parece apropiada para que tu cuerpo la discurra y tú no pones resistencia. Llegas a un punto en el que no sabes si te estás encontrando o te estás perdiendo aún más, y entonces, caes en la cuenta de que tu pensamiento se encuentra anulado, secuestrado en una prisión mental, confinado y no hay guardián que custodie una hipotética llave.

En ese momento comienzas a buscar algo, no sabes si lo que necesitas es una cosa, una acción, una actitud, un comportamiento o una persona, que actúe como tal y sea capaz de descomponer los barrotes helados que aislan la clave encerrada en tu cabeza. Y de manera casi espontánea, tu realidad te lo brinda, te encauza, tu pensamiento es libre, tu visión es nítida y te encuentras a ti mismo, y entonces, has sido víctima del catalizador.

domingo, 8 de agosto de 2010

17 de abril de 2009

Por el título podríamos esperar algo como... ¿quién sabe, una hoja de diario? Esto más bien es la fecha en la cual esa típica mariposa bate sus alas y ya todos sabemos lo que ocurre, bueno, realmente no lo sabemos pues se abre un gran abanico de posibilidades ante nosotros, en el momento pensamos que bueno, son cosas que pasan, que todo tendrá solución, que con el tiempo, pues como no, con el tiempo todo vuelve a su cauce, pero no es así, hay sucesos a lo largo del tiempo que no son de los que se arreglan como si fueran acontecimientos elásticos, no, se trata de instantes en las que los raíles que conducen tu vida súbitamente se transmutan, dejando atrás el hilo temporal que hubieras seguido como si nunca hubiera ocurrido eso, pero cada vez que ocurre una de estas situaciones, en las que nos mudamos de vía, en las que el telar del destino decide cambiar de seda, un residuo se queda en nuestra mente porque no estamos preparados para afrontar que nunca sabremos que hubiera sido, y tú sigues tu vida paralela a esa otra que hubieras vivido, y no puedes evitar que te venga a la mente una y otra vez la pregunta: ¿cómo sería mi vida ahora si…? 

Pero somos capaces de afrontarlo (porque si no, no viviríamos), de seguir adelante y posiblemente otra mariposa vuelva a batir sus alas, y volvamos a cambiarnos de camino, y te das cuenta de que cada vez que se produce un salto del destino (que está claro que él se lo pasa pipa viendo como tu toma de decisiones es errónea, pues él te tiene preparado algo siempre) tu mente sufre un pequeño lapsus y recuerda cuando ocurrió el último, el 17 de abril de 2009, día que siempre será recordado como el día que condicionaría por ahora, año y medio de mi vida, el día que voy a odiar por haberme sentenciado a mi mismo con uno de los mayores errores que he cometido, el día que haría que hoy… mis sueños se tambaleasen.

sábado, 7 de agosto de 2010

Supernova

Es cómo si estuviera dentro de un enorme horno, fraguado a la medida de mi pecho amartillado tan sólo con palabras fundidas, hendidas como dientes en la carne con los fuertes músculos de sus mandíbulas apretando con fiereza atrapando su rígido esqueleto como leña que arde, cada vez más cerca, cada vez más lejos, gritando demencialmente por escapar del infierno, de la tortura que su único lacayo rebelde le asestaba ajeno a los peligros a los que se arriesgaba pasivamente por su ignorancia y falta de observación, y una vez llegado al punto de ebullición, donde las miles de millones de voces se agolpaban en su cabeza, colpasándolo como embudo mental, sentir la más extraña de todas las sensaciones, ver como desde el núcleo en que orbitaba su ser, nacía súbitamente el gélido horror que creía avecinarse.
Tan sólo falto una pequeña caricia para que cayera reducido a inéditos trocitos de hielo como cenizas inertes,
y con ellas, los planes de la creación.