domingo, 8 de agosto de 2010

17 de abril de 2009

Por el título podríamos esperar algo como... ¿quién sabe, una hoja de diario? Esto más bien es la fecha en la cual esa típica mariposa bate sus alas y ya todos sabemos lo que ocurre, bueno, realmente no lo sabemos pues se abre un gran abanico de posibilidades ante nosotros, en el momento pensamos que bueno, son cosas que pasan, que todo tendrá solución, que con el tiempo, pues como no, con el tiempo todo vuelve a su cauce, pero no es así, hay sucesos a lo largo del tiempo que no son de los que se arreglan como si fueran acontecimientos elásticos, no, se trata de instantes en las que los raíles que conducen tu vida súbitamente se transmutan, dejando atrás el hilo temporal que hubieras seguido como si nunca hubiera ocurrido eso, pero cada vez que ocurre una de estas situaciones, en las que nos mudamos de vía, en las que el telar del destino decide cambiar de seda, un residuo se queda en nuestra mente porque no estamos preparados para afrontar que nunca sabremos que hubiera sido, y tú sigues tu vida paralela a esa otra que hubieras vivido, y no puedes evitar que te venga a la mente una y otra vez la pregunta: ¿cómo sería mi vida ahora si…? 

Pero somos capaces de afrontarlo (porque si no, no viviríamos), de seguir adelante y posiblemente otra mariposa vuelva a batir sus alas, y volvamos a cambiarnos de camino, y te das cuenta de que cada vez que se produce un salto del destino (que está claro que él se lo pasa pipa viendo como tu toma de decisiones es errónea, pues él te tiene preparado algo siempre) tu mente sufre un pequeño lapsus y recuerda cuando ocurrió el último, el 17 de abril de 2009, día que siempre será recordado como el día que condicionaría por ahora, año y medio de mi vida, el día que voy a odiar por haberme sentenciado a mi mismo con uno de los mayores errores que he cometido, el día que haría que hoy… mis sueños se tambaleasen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario