Solo dos paredes le brindaban la estrechez que tanto repugnaba, pero no podía hacer otra cosa que coger su pensamiento más contundente y golpearlas para que retrocedieran. Solía conseguirlo, pero a veces éstas quedaban inmutables a cualquier acción, y por mucho esfuerzo que se pusiera en ello, esfuerzo concebido subjetivamente, pues posiblemente dejara que desear, no había manera alguna de infundarles temor, y la única acción que podía llevar a cabo, era quedarse impasible ante tal horrenda situación. Poco a poco caía por unas pendientes cada vez más escaldadas por su regreso, que no era otro sino un alejamiento de su influencia, una escapada hacia los demás lugares que por allí existían, aquellos que podrían ofrecerle lo que buscaba, realmente sólo era algo silvestre, bello por ambas caras, indescriptible si te cegaba, lo que podía convertirse en un problema, pero si así fuera, sería inevitable. Y seguía escurriendose de sus ojos, mostrando el color de la paz a todo lo que le era ajeno, e imperturbable, la paz le era muy lejana. Entonces pensaba que su combustión podría producirse en cualquier momento, que probablemente se desprendiera una llama que apagara otra, que desaparecería un brillo en algun lugar incierto, pero no todo le era tan complicado, ni tan extraño, siempre había algo que podría explotar, un hallazgo que podría cosechar, un deseo que podría conceder y una mirada que podria robar. Explotaría su espíritu, su conciencia y su disgusto. Cosecharía su jugo, su esencia y sus minutos. Concedería un motivo, una huida y un camino. Pero robar, sólo robaría lo que le parecíera más preciado. Y... ¿dónde quedan sus paredes? A sus lados.
miércoles, 23 de junio de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
En plena búsqueda
Entraron ambos al café, uno sentóse a la izquierda, otro a la derecha.
Un par de tazas de café, mitad desparpajo, mitad entresijo.
Miradas cruzadas, una en búsqueda, otra encontrada.
Manos entrelazadas, mostróse una inquieta, otra sosegada.
Dos mundos, ambos, citados en aquel lugar.
Un par de tazas de café, mitad desparpajo, mitad entresijo.
Miradas cruzadas, una en búsqueda, otra encontrada.
Manos entrelazadas, mostróse una inquieta, otra sosegada.
Dos mundos, ambos, citados en aquel lugar.
-Podría pensar que es mi pensamiento el único que juega en este tablero, si no fuera porque te he visto mover ficha.
-Todos movemos nuestras fichas, unos antes, otros después.
-Pero, ¿qué dirías si el tablero se convirtiera en algo más intrincado?
-¿y si realmente el tablero no es como tu lo percibes y ya fuera de tal complejidad? ¿y si no existiera dicho sustrato? ¿y si todo el juego fue una ilusión? No, no hay por qué dejarlo todo en manos de la incertidumbre.
-Lo sé, pero es un juego embriagador, en el que a veces desapareces y otras brillas con una fogosa luminiscencia. Te empapas de él, se entrelaza entre los tejidos de tu mente, y empieza a tener autoridad sobre tu consciencia, y en ese momento, empiezas a necesitar tu dosis.
-Sabes como yo, que comenzamos esta partida hace algún tiempo; que lo que tu llamas dosis, solo son más instantes que ansías; que nuestros movimientos nos alejan del desenlace; que todo lo que continúe diciéndote, se convertirá en una parte más de ese tercera realidad que componemos;y que por muy enrevesado que te pueda parecer todo, aquí, no lo es.
-Sin embargo, por más que me estudio el mapa, el camino siempre es diferente.
-No te preocupes por eso, yo siempre lo sabré y mis indicaciones te guiarán, y podrás ir dejando marcas, para que cuando te encuentres vagando por las insondables sendas, te sea más sencillo hallarla.
-Mientras me encuentre a tu derecha, siempre me imbuiré en ella.
martes, 18 de mayo de 2010
AT II
En el tiempo en el que indiscretamente decido evadirme de la arremolinada labor, me encuentro iluminado por mi pensamiento y sumido en él de tal manera que, vegatativo para la realidad, no puedo hacer otra cosa que buscar la salida de mi propio laberinto, cuyos muros se alzan con el esfuerzo natural de los tejemanejes dell etéreo entorno que ahora me envuelven. Las ideas han declarado su propia guerra, con rifles cargados de quién sabe qué, pues esa es su naturaleza, se destruyen unas a otras, envidiosas y llenas de una extraña rabia que les hace luchar por su supervivencia en tiempos recónditos. Mientras tanto, en la retaguardia, quedaré como mero observador, con banderas blancas y sustancias esquivas, repartiendo mi juicio incondicional que, aunque paradógico, está condicionado por la inherente decisión del omnisciente destino...
lunes, 10 de mayo de 2010
Antes de las tensiones
Su sensación fue extrañamente familiar, aunque diferente, y pensó que posiblemente no fue obra suya, pero en el fondo sabía que sí, y se limitó a dejarse llevar, hasta el instante en el que su interior decidió hacerse con las riendas ardientes del momento, que sería sólo cuando él lo decidiera. Pensó, quizás, que sus conjeturas no serían muy erróneas y se enfrentó a la pequeña posibilidad de que lo fueran, sin embargo, eso no se podría saber hasta tiempo después, cuando la entropía de su universo se proclamara vencedora de la contienda. Pero continuó en la cima de su reflexión, mirándola fijamente a sus peligrosos ojos, mientras ella se desprovía de sus preocupaciones por un instante y decidía torcer ligeramente su camino, buscando lo que sólo ella podría concretar en sí.
domingo, 2 de mayo de 2010
La etiqueta de la botella (2008)
La bruma que cae de las cumbres heladas
condensa mi mente en mil batallas
todas ellas llenas de tristeza y amargura
entre las penas del ayer de la cordura.
Me revienta la impotencia
de la madrugada silenciosa,
caminando quieto en la impaciencia
mientras la belleza se queda sola.
Y mis sueños embobados
ahora se salen de mis manos...
El celeste que despierta,
mis sentimientos del letargo,
hacen renacer la dualidad de él,
y ahora no hay bienestar,
el bienestar se quedo atras...
y ahora solo queda malestar
de la ausencia de algo más...
condensa mi mente en mil batallas
todas ellas llenas de tristeza y amargura
entre las penas del ayer de la cordura.
Me revienta la impotencia
de la madrugada silenciosa,
caminando quieto en la impaciencia
mientras la belleza se queda sola.
Y mis sueños embobados
ahora se salen de mis manos...
El celeste que despierta,
mis sentimientos del letargo,
hacen renacer la dualidad de él,
y ahora no hay bienestar,
el bienestar se quedo atras...
y ahora solo queda malestar
de la ausencia de algo más...
lunes, 26 de abril de 2010
Embriágame
Parecía ser fría y distante, su propia manera de concebir la realidad le condicionaba a ser algo oscura, siniestra, con luces parpadeantes de haces naturales, sumida en un silencio casi súbito. Y aunque parezca extraño, al contrario que a muchas de esas carcasas vacías por el mero hecho del desconocimiento, a mí me aportaba energía, se apoderaba de todas mis partículas y les confería un toque especial. Me hacía sentir cómodo y en armonía con lo que me rodeaba en cualquier instante mientras estuviera bajo su influencia. No era participe de la necesidad de que me aportara lo que buscaba en cada momento, pero lo llevaba a cabo sin ningún esfuerzo, y me obligaba a decidir ante un puente de una sola dirección para siempre acabar donde ella quería.
Su magia era inherente a su esencia, fuera del alcance de los entes que la ignoraban, que la menospreciaban por ser tan distinta, por ser la otra cara. Pero yo necesito embriagarme con esa magia, necesito cobijarme bajo su silencio, y sonreir ante su presencia. Nunca fue normal, pues en ella se daban todo tipo de situaciones fuera del parámetro de la normalidad o puede que por el simple hecho de que estas situaciones se dieran en ella, ya dejara su condición de ser distinta y pasará a formar parte de una nueva normalidad, posiblemente la más normal de todas y, aunque parezca una contradicción, para mí siempre seguirá siendo distinta, pues yo la siento así.
A veces no podía dejar de enfocar mis pupilas hacia su moteada mirada, y algunas otras, la buscaba con locura, la requería para evadirme de mi presencia aquí y perderme en ella, pues siempre que podía, estaba para mí.
Y ahora, se vuelve compleja, me acongoja, me hace sentir espeso, no ella sino la otra, y yo voy divagando entre una y otra, sobreviviendo entre astros, que pueden parecer semejantes, pero que en el fondo de la más notoria realidad, solo se parecen en su existencia, tan eclipsante para la mente vigilia que te transporta a una realidad aislante, aportando nuevos retos que la alimentan, pues su necesidad de ello debe ser saciada.
En ella los caminos se entrelazan y encauzan hacia nuevas estepas áridas, que a su paso deja brotes de prosperidad agasajante, y transmuta la inexistencia de dicho paisaje en un nuevo mundo a descubrir, fuera del alcance del que se deja llevar por el miedo o las observaciones estereotipadas.
Pero, aunque este pero pueda marcar el final de una más de mis vacilaciones, no se debe concebir tal cosa, sino más bien el regreso a ella, a nuestra protagonista, en la que siempre escribiré y me sentiré apoderado de un armonía especial, la que me confiere cada día…
me voy contigo, querida noche.
jueves, 8 de abril de 2010
Encuentro onírico
Y allí estaba ella, de pie, apoyada en el lavabo frente al perplejo e inerte cristal, delineándose los límites oculares, a la par que luchaba contra la nublada visión que obtenía a causa de la condensación de los fluidos ambientales. Primero el izquierdo, después el derecho. Poco a poco señalizaba el sendero hacia su profunda e intrínseca visión. Tiñó de su más preciada pasión los labios, y pensaba en su hermosa cabellera, parecía que estaba en blanco, pero ella sabía exactamente lo que quería, agarró por el mango el ardiente utensilio que daría el diseño exterior que ella buscaba para sus largas y mordidas fibras, y se dispuso a atraparlas poco a poco. “Estoy pálida”, pensaba la pobre ingenua mientras repartía los tenues pigmentos. Ahora, la elección del surtido textil le aguardaba, y ella no lo hizo esperar. Era elegante, sensual y sedoso. Solo quedaba una cosa más por hacer, acoger su posición horizontal preferida, pues mañana sería otro día.
Parpadeó un instante, y un flash lo colocó dentro de su campo de visión. Él tan perfecto como siempre, no cabía duda de su exactitud, parecía que se tratase de una creación por encima de lo divino, por encima de lo real. Se cruzaron ambas miradas como atraídos mutuamente y forzosamente por una extraña gravedad tan poderosa en un astro, como en el otro, y en medio de la nada, un hilo de tejido incandescente las ataba y entrelazaba, entrando por una pupila y saliendo por otra. Parecía escueta la distancia entre ambos, pero a medida que se acercaban, el espacio existente permanecía inmutable. De pronto él desapareció.
Se dispuso a coger el tren de cercanías para dirigirse a cumplir su responsabilidad como ente dentro de la sociedad, encarcelada se sentía ella, pero no podía hacer nada más para sobrevivir. De nuevo ante sus ojos, aquel ser de otro universo, muy diferente al nuestro, que se acercaba sigilosamente a ritmo de la música que ella desprendía. Cuando hubo estado cerca de darle la mano, el latido de su corazón estalló en un armonioso eco, que chocaba contra todas las paredes de su entorno y volvía embistiendo contra la incertidumbre de su condición de desconocido. Apenas rozo una micra de la piel de su tersa y brava palma con la de ella, cuando su figura volvió a desvanecerse, mientras las gotas de la lluvia caían guiadas por otro tipo de gravedad, cristal abajo. El rostro femenino que reflejaba el cristal parecía sombrío, más oscuro de lo normal en un día como aquel, donde las uniformes nubes cubrían como un escudo toda su cima, pues no conseguía comprender el extraño suceso que acababa de acontecer.
Aquella noche, la chica recibió una llamada que no puedo rechazar, una cita, y volvió a embutir su cuerpo con sus mejores galas, capaces de ser descritas por los adjetivos más endiabladamente bellos. Se encontraba en el infierno, no había música alguna, tan sólo el vociferio de grandes masas de jóvenes embriagados por su propia situación. Ella decidió tomar partida y convertirse en un pequeño grito más dentro de aquella asquerosa colmena, pues el zumbido era devastadoramente molesto para el que pasara por allí. Pidió que le sirvieran su dosis personal, y la recibió de buen grado, pero al ver que su cita se retrasaba no tuvo más remedio que necesitar otra más, y otra, y otra, y de pronto, se encontró en la necesidad vital de escapar de aquel antro infernal. Tomar el aire no era suficiente, tuvo que escapar intentando evadir todo lo que le impedía llegar a la salida, una vez allí, solo tuvo que empujar. El viento corría osado aquella fría noche e hizo que su pelo temblara intimidado por su silbido. Se sentía cansada, sus piernas se tambaleaban y se dejo caer en el portal de una antigua casa, en apariencia, abandonada.
De pronto, sus cuerpos se encontraban desnudos, se les veía con furia, pero a la vez con ternura, con una extrema lujuria, pero reservados. Sus cuerpos se fusionaron creando el más bello de los astros, fraguado en la más profunda pasión, golpe a golpe de caricias, de besos con locura, de respiración extasiada, de fluidos que salían por doquier y todo ello, producto del esfuerzo de la creación de un nuevo universo, el más perfecto de todos.
El sol entraba por la ventana, era un nuevo día, el nuevo día del resto de sus vidas en aquel universo tan armonioso que habían creado, pero él ya no estaba, pues su tiempo con ella se había agotado. Ella lo continuó buscando cada noche, cada viaje en el tren de cercanías, en cada reflejo de cualquier superficie, cada vez que se embriagaba desmesuradamente hasta perder el conocimiento; pero él nunca volvió, pues fue atrapado en los albores de la creación.
Parpadeó un instante, y un flash lo colocó dentro de su campo de visión. Él tan perfecto como siempre, no cabía duda de su exactitud, parecía que se tratase de una creación por encima de lo divino, por encima de lo real. Se cruzaron ambas miradas como atraídos mutuamente y forzosamente por una extraña gravedad tan poderosa en un astro, como en el otro, y en medio de la nada, un hilo de tejido incandescente las ataba y entrelazaba, entrando por una pupila y saliendo por otra. Parecía escueta la distancia entre ambos, pero a medida que se acercaban, el espacio existente permanecía inmutable. De pronto él desapareció.
Se dispuso a coger el tren de cercanías para dirigirse a cumplir su responsabilidad como ente dentro de la sociedad, encarcelada se sentía ella, pero no podía hacer nada más para sobrevivir. De nuevo ante sus ojos, aquel ser de otro universo, muy diferente al nuestro, que se acercaba sigilosamente a ritmo de la música que ella desprendía. Cuando hubo estado cerca de darle la mano, el latido de su corazón estalló en un armonioso eco, que chocaba contra todas las paredes de su entorno y volvía embistiendo contra la incertidumbre de su condición de desconocido. Apenas rozo una micra de la piel de su tersa y brava palma con la de ella, cuando su figura volvió a desvanecerse, mientras las gotas de la lluvia caían guiadas por otro tipo de gravedad, cristal abajo. El rostro femenino que reflejaba el cristal parecía sombrío, más oscuro de lo normal en un día como aquel, donde las uniformes nubes cubrían como un escudo toda su cima, pues no conseguía comprender el extraño suceso que acababa de acontecer.
Aquella noche, la chica recibió una llamada que no puedo rechazar, una cita, y volvió a embutir su cuerpo con sus mejores galas, capaces de ser descritas por los adjetivos más endiabladamente bellos. Se encontraba en el infierno, no había música alguna, tan sólo el vociferio de grandes masas de jóvenes embriagados por su propia situación. Ella decidió tomar partida y convertirse en un pequeño grito más dentro de aquella asquerosa colmena, pues el zumbido era devastadoramente molesto para el que pasara por allí. Pidió que le sirvieran su dosis personal, y la recibió de buen grado, pero al ver que su cita se retrasaba no tuvo más remedio que necesitar otra más, y otra, y otra, y de pronto, se encontró en la necesidad vital de escapar de aquel antro infernal. Tomar el aire no era suficiente, tuvo que escapar intentando evadir todo lo que le impedía llegar a la salida, una vez allí, solo tuvo que empujar. El viento corría osado aquella fría noche e hizo que su pelo temblara intimidado por su silbido. Se sentía cansada, sus piernas se tambaleaban y se dejo caer en el portal de una antigua casa, en apariencia, abandonada.
De pronto, sus cuerpos se encontraban desnudos, se les veía con furia, pero a la vez con ternura, con una extrema lujuria, pero reservados. Sus cuerpos se fusionaron creando el más bello de los astros, fraguado en la más profunda pasión, golpe a golpe de caricias, de besos con locura, de respiración extasiada, de fluidos que salían por doquier y todo ello, producto del esfuerzo de la creación de un nuevo universo, el más perfecto de todos.
El sol entraba por la ventana, era un nuevo día, el nuevo día del resto de sus vidas en aquel universo tan armonioso que habían creado, pero él ya no estaba, pues su tiempo con ella se había agotado. Ella lo continuó buscando cada noche, cada viaje en el tren de cercanías, en cada reflejo de cualquier superficie, cada vez que se embriagaba desmesuradamente hasta perder el conocimiento; pero él nunca volvió, pues fue atrapado en los albores de la creación.
sábado, 3 de abril de 2010
Colapso edición completa
Colapso, siempre tuve la sensación de que las propias sensaciones venían una a una, que hacían cola para que cada una de ellas tuviera su turno, pero ahora se han agolpado, no se ordenan, se vuelven caóticas, irascibles, indómitas; realmente el orden no es algo que esté muy propenso a desear en estos momentos, pues mi arbitraria acción ante éste hará troncar la realidad de varias formas tan distintas, tan lejanas las unas de las otras, que no confluirán en ningún punto. Sólo pienso en dejarlas escapar, que ellas busquen su armonía, que se fusionen, que experimenten, que asciendan y desciendan en el espacio de mi conciencia, y que una vez hayan prendido fuego a la mecha de la coherencia, se dejen sentir tan intensas que el mundo desaparezca.
A veces pienso que a medida que desarrollo todo un acumulo de pensamientos, no paro de desviar mi atención de los puntos más fuertes de mi entendimiento y los dejo sucumbir ante la estética, pero éste no será uno más de ellos, o quizás si… mi mente me traiciona, no puedo confiar en ella, eso me lo demostró con el tiempo, por eso aunque escriba esto para asegurar que estoy a salvo de ella, ni mucho menos lo estoy, pues me sigue muy de cerca, me acecha, me… controla…
Mientras tanto, yo seguiré buscando un sendero por el que discurrir acorde a algo que siempre ha estado ahí, acorde a ti.
viernes, 2 de abril de 2010
Piloto
No es que haga esto por alguna razón coherente, simplemente es necesario exportar las reflexiones fuera de nuestras fronteras, intentar compartir lo que nos hace pensar en los miles de detalles que conforman nuestra realidad, y quizás encontrar algo de paz, algo de armonía entre nuestra mente y nuestro coportamiento. Le doy demasiadas vueltas a todo y por eso creo tener la necesidad de dejar libre todo lo que a partir de ahora formará parte de este blog.
Espero que todos los que pasen por aquí y decidan pararse a leer mis líneas, no tengan reparos en opinar cualquier cosa, pues eso nos enriquece.
Espero que todos los que pasen por aquí y decidan pararse a leer mis líneas, no tengan reparos en opinar cualquier cosa, pues eso nos enriquece.
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