domingo, 24 de febrero de 2013

Blues



         No es algo simple unir dos cosas para formar una, no se forma una en ningún caso si la simpleza del pensamiento no muere. No puede ser un todo algo inconexo a pesar de la cercanía. Para que vagabundear por tus calles buscando la puerta que esté abierta cuando la obviedad es la única puerta abierta y, en ella, todas están cerradas. Lanzar bombas hacia lo desconocido presuponiendo la existencia de muros que derribar y ver cómo tras desvanecerse el polvo, siguen erigidos los mismos bloques de piedra maciza, y en tu mente nace la duda: ¿existe un material indestructible?. Es entonces cuando lo entiendes, ya has visto ese material antes, era el mismo material que te mantenía a salvo en los laberintos ajenos, que ahora se sitúa ante ti introduciéndote el ansía por derribarlo, por saber cuan a salvo estás tú realmente…

sábado, 29 de diciembre de 2012

Nada

          Fluye entre sus surcos el jugo de la esencia que queda seca, exprimida por la fuerza y crueldad del tiempo, convertida en una pasa que ha quedado despojada de todo su sabor. Manos recorren su figura buscando el tacto que desprenda la chispa en un cuerpo marchito, agrietado por la falta de vida hasta romper el sustrato que lo mantiene a flote y cubierto por la naturaleza de la nada como una capa que se desliza hasta el vacio único, y en él, te presenta la vida en toda su desnudez, tan cruda, tan sucia, tan ácida que corroe todo tu interior haciendo que pierda toda la estructura que construiste con la dedicación del resto de ella.  Una caída constante hacia el juego óptico de un prisma innato que se ríe de ti.



Ese es el sentido de la vida, su vacio, su propio sinsentido...

 y el lienzo que deja libre al descubrirlo.


jueves, 8 de marzo de 2012

Una de verso

Cae la hoja azarosa
llena de recuerdos va,
baila en las cunas del viento
dejándolos atrás.
Sonidos salvan la caida
del silencio penitente,
esclava ahora de ellos
pues dictada ya está
la sentencia mortal.
Luz ciega las estrías ya
en el declive estacional,
poca memoria dejan
pues tan solo es un año más.

miércoles, 22 de junio de 2011

A


Como siempre, desde el desconocimiento sobre la utilidad de esto, empiezo a escribir todo lo que me hace estar como sea que me encuentre en este momento. No parar de ver como sube la temperatura de mi cuerpo a cada palabra que entra por mi oído o por mi vista. Tener ganas de evadirme y no ser capaz de conseguirlo en ningún momento. No saber huir, aunque se sepa. No poder escapar aunque se pueda. Dejar que la mente se retuerza sabiendo que la situación tiene solución y no tener el valor de sujetarla para implantarla definitivamente. Sentimientos de estar en mitad de la nada, rodeado de un horizonte que no promete nada y de caminos que sabes que no merece la pena recorrer. Sentarse a esperar algo que sabes que no va a llegar sin estar de pie. Tener ideas que no van a ningún lado y expresar intenciones que no son más que sustancias vacías. En definitiva, hay días que no existen, éste es uno.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Nunca se sabe


      No me pidas que haga algo que no podría hacer un hombre, sabes a la perfección que soy uno de ellos y que no podré cumplir con lo que me encomiendas, tengo las mismas limitaciones que el resto de mortales, tan sólo una pieza más de un rompecabezas que no necesita ser montado. Sé que te gustaría que tuviera esos poderes, esos pensamientos, pero jamás los tendré, pues es mi naturaleza, soy un humano, soy débil, soy torpe, soy tosco, soy envidioso, soy simple, soy ignorante, tengo vicios, tengo miedos, sufro e incluso, en ocasiones, sonrío. Me rondas y permites que suceda, sigues conspirando contra mí y a mi favor, y contra todos, te vuelvo a preguntar, ¿por qué requieres de mí?

      Siempre aparecen los imposibles para hacerte sentir humano. El día a día los atrae para que jueguen con nosotros o para enseñarnos algo, y es esto lo que nos da vida. Yo me iré un tiempo, los imposibles acechan y me darán caza, no soy quién para esconderme.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Constante


Siempre he pensando que en nuestra vida existe una base que nos da firmeza para avanzar, una constante dentro de un mundo lleno de variables que nos permite sostenernos frente a la fría espada del tiempo que nos estrecha contra el vacío, cuan arnés que nos garantiza que nuestro siguiente paso será el adecuado. Hay ocasiones en las que desaparece, o en las que tú mismo crees que debes alejarte de ella para explorar nuevas formas de estar anclado a esta realidad, pero fracasas y no sabes si es porque la propia inercia que te imbuye al abandonar la constante te impide atarte a otra, a que te veas arrastrado sin control por el destino, o que nunca, por mucho que lo desees, eres capaz de desprenderte de los cimientos que mantienen tu esperanza a flote, esperanza de ver las variables de una manera armónica y positiva, y no como algo fatuo.  ¿De verdad existen las constantes? Espero que sí, pues necesito una para que mis pulmones se vuelvan a inundar del aire que nunca caduca, cerrar los ojos y poder decir: si, estoy ahí.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Conducción


Siempre está ahí, siempre tiene que recordarme su existencia. Actúas a sabiendas de que su presencia es inalterable, confías en que te deje pasar por alto tu última y errónea conceptualización de la situación, predices lo que puede ocurrir con todo el miedo que ello implica, desprecias al miedo y piensas que no lo vas a sentir, pero lo acabas sintiendo. Crees que un acto que yace en ti no va a afectar a tu realidad, que sólo es algo anecdótico, que lo vas a olvidar, pero no, te envenena y te condiciona, ves como muere y te sientes mal, piensas que no puedes actuar, es el castigo a uno mismo lo que te paraliza, no el miedo, éste, aparece después. Todo está lleno de matices, por culpa de las creencias condicionamos nuestra mente, hacemos que se doblegue a lo que podría ocurrir y ya, cuando todo llega a su fin, te das cuenta de que tu maldita creencia te ha conducido hasta allí y no la verdadera existencia de tal cosa en la realidad. Pues bien, si algo que se asume como propio para actuar en pos del bien te lleva a la destrucción, puede que sea el momento de cambiar de rumbo, puede que sea el momento de que una filosofía madure.

Ahora se instaura el desconcierto, el miedo, las sensaciones extrañas, continuas preguntas. ¿Por qué no me puedo sentir pleno con la misma facilidad que antes? ¿Por qué siento que el vacío me llena más que la abundancia? ¿Por qué el fuego enfría y la melodía ensordece? ¿Por qué siento que me he alejado de lo universal? El tiempo retoma su rumbo, las horas vuelven a avanzar con la misma fiereza que siempre, arañando al recuerdo, golpeando a la consciencia, enturbiando lo que antes era bello y dejando atrás lo que no hubo de quedarse allá.

Percibes que el silencio será suficiente y te das cuenta de que ni él puede acompañarte, ¿hay algo menos que pueda pedir? No puedo volver a ver las cosas como lo eran antes de este desvío, este desvío me ha llevado muy lejos de allí.

martes, 14 de septiembre de 2010

Círculos

Sentado en un esquina, con la triste secuencia de los anuncios televisivos como banda sonora ignorada, siento como si pusiera las luces largas, y no me refiero a lo que los más inclinados hacia la perversión pensarían, ni a las luces de un coche, me refiero al campo de percepción de la realidad, de la mente, de la existencia. Imaginad un círculo cuyo diámetro sea 7 metros y en el cual todo fuera simple, tu estado anímico fuera 0 o fuera bienestar, tu perspectiva de la realidad abarca tan sólo esos 7 metros y la concibes tan amplia que abarca la totalidad del diámetro. De pronto, sin saber cómo, ni porqué, el diámetro aumenta y mide 13 metros, y espontaneamente todo puede ser mucho más complejo, tu estado anímico ya no es 0, la visión se nubla, lo que para ti antes era la plena realidad ahora se queda pequeña. Turbio el pensamiento, las variables se hacen visibles y se vuelven manipulables, te saturan. Puede ser el día o la noche, pero sólo en la oscuridad se aprecia mejor. Aveces no podemos distinguir cual es la verdadera distancia que dicta que realidad es la correcta, aunque en el fondo lo sepamos, no vale con verlo, ha de ser aceptado como tal por nosotros mismos.

Siempre son pequeños estímulos los que hacen variar las distancias, situaciones inconexas, sensaciones dispares, palabras indiferentes, cualquier cosa puede servir, al fin y al cabo es nuestra consciencia quien lo decide. No es andar en círculos, es estar dentro de ellos, conocer sus límites y sobrellevarlos. Por mucho límite que exista, no se puede evitar perder el rumbo cuando súbitamente crece, y es en esos momentos cuando más control has de tener, pues un paso en falso podría significar... la imposibilidad del regreso al pequeño círculo.